Sucumbo ante esta angostura donde crece la necesidad,
sobre la vertical de los ojos, de acariciar lo que increpa
a los cabellos desarbolados y se desparrama
el amanecer de la ternura.
Yo me confieso sobre aquella angostura
donde la primavera se convierte en amante del invierno,
para desfallecer entre las salpicaduras
donde pena el mundo aprisionado por la serpiente.
Me arrodillo ante el silencio de tu óvulo,
ante esa tibia escasez de la luz,
sobre lo espeso y adormecido de la rima;
amo las flores rotas de los poemas,
Tengo la necesidad de acariciar la vejez del mundo
entre mis dedos, los bordes de la jaula con lo sensible que te ausculta;
allí empiezan mis rezos, en las estrías de esa boca
yo compongo mis más bellos versos.
@José Valverde Yuste
