Quiero desnudar mi corazón;
fuera, la tarde gris me entristece,
sobre las nubes oscuras nidos de cuervos
muestran sus alas sin aliento.
El mar está distinto, no es azul,
está emborronado como el dibujo de un aprendiz,
tonos grises con esmeralda se entremezclan
con la crin de sus olas mecidas
por el viento de poniente.
Yo me siento frágil cual pluma de gaviota;
mi camino empapado de chapapote, mis huellas
han volado a otro destino.
¡No me sueltes vida mía!,
no puedo evitar sentir escalofríos,
sobresaltos que me digan que no soy tuyo;
sostenme, amor, en medio de este día tan aciago.
Mis manos tiemblan sin tu calor,
mis pensamientos se pierden
entre estos claroscuros
que me invitan a la melancolía,
por eso necesito tu abrazo de fuego
en el palpitar de la noche.
No quiero que todo se acabe de forma abrupta
necesito ver brotes verdes en mis prados,
que el agua se vuelva cristalina
y que me sostengas, amor,
con tu ternura.
@José Valverde Yuste





