Tu amor:
Un portazo de luz
que me deja a oscuras del resto del mundo.
Un mapa que termina donde empiezas tú.
Llevar tu recuerdo por el pasillo que nos arrastra,
sin remos, hasta hundir las manos
en la parcela de tu pecho.
Inhalar el incendio de tu ropa,
como si el sol se encendiera en tu piel
de medianoche, en mis pupilas,
para habitar un reloj
que todas las manecillas señalan hacia ti.
Escuchar como el reloj me roba trozos de vida
si no estás y, al final, cerrar los ojos
y dejar que la casa se inunde,
aceptando el naufragio antes que el barco zarpe.
Clausurar las ventanas de los ojos
y regresar a tu nombre como único idioma
que no me hiere,
porque en el resto de los cuerpos
sólo encuentro el frío de un país,
donde no entiendo el alfabeto.
@José Valverde Yuste