POEMAS DE IMÁGENES, MI PUEBLO, GENERALES, DESAMOR, POEMAS CORTOS. MUNDO POESÍA

TÍTULO: CENIZAS DEL AYER

 


Ayer, donde la sombras cierran 

la puerta a la luz,

vi tus ojos comprimidos 

en ese instante que la luz se escapa.


Había un brillo olvidado en las fases dobladas

de ese resquicio de la belleza,

donde los sueños caminaban descalzos

y el silencio gritaba a lo que no se atrevía a tocar.


Ayer vi, detrás del atardecer, 

aquella despedida de palabras que se ahogaban 

en la lágrima vestida de queja,

desnudando las verdades

que alguna vez creí firme como rocas.


Ayer me cuestioné el sentido

en este laberinto de espejos cruzados por rayos,

que dejaban caer los hilos de lo evidente:

las preguntas del miedo, las hebras

del asombro.


Ayer temblaban las caricias en mi rostro,

las flores escondidas bajo el peso de la desilusión.

Nadé por el océano del engaño

y te ví entre bandadas de cuervos,

surcando por la curiosidad de quien se adentra

en un campo sembrado de falacias.


Ayer vi el humo sin hoguera,

y al abrir mis manos,

sólo hallé el rastro amargo de tu ausencia.


@José Valverde Yuste



TÍTULO: ALTO VOLTAJE ES TU CARNE


 

En este vértigo crudo se rompe la sangre

de las caricias, un placer eléctrico

purga los pecados de las sábanas.

Más allá del contacto, la respiración golpea

el mapa que dibuja nuestros cuerpos

donde el borde de la llama se deshace con el roce.


Te miro en el filo del pulso 

atado a este oleaje de hilos ciegos,

amarrado a la emboscada 

de una sombra que devoro.


Solo veo una luz blanca 

apagando los párpados

de estas columnas de deseo

que mis labios devoran como un incendio

que escupe relámpagos.


¡Oh carne mía!, horas de ilusión

arden como un faro abrazado a la noche,

un rastro de rayo circulando por mi garganta,

un conteo de oxígeno que se acaba; 

no hay alma, solo el peso de la sangre 

ocupando el espacio.


Tus dedos cuentan mis vértebras, 

una por una, como quien descifra un relieve,

la deflagración de una hoguera; 

el mundo se reduce a esta presión física, 

un nudo de nervios, excitados, dictando la verdad

a esta isla llena de mañanas.


Tu fuego es ahora un clavo al rojo en el viento, 

ese abismo que la luz deja al pasar,

el pulso de un ascua en mi lengua.


@José Valverde Yuste

TÍTULO: AMOR QUE INCENDIA LA MUDEZ


 


Amo el amor de un beso 

cuando encuentra su primavera,

hace bailar el mar de una mirada 

donde naufragan los suspiros.


Amo los labios que se escapan entre olas,

náufragos de sal que muerden el abismo

como suaves  promesas de un océano 

 que ilumina la noche.


Ese amor que se entrega a la mirada

de un mapa de venas que busca su norte;

bebe la luz de la oscuridad,

anhela la libertad en su vuelo lento

endulza la luz del cielo 

en esa atmósfera que inflama la mudez.


Un amor fascinado de aromas 

en el borde de los segundos,

que haga amanecer el pecho de la madrugada 

en  este viaje donde el verbo es la ventana 

de un paisaje: 

latido de paloma adormecido con seda.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: EN EL MANANTIAL DE LA ROSA


 

Se desborda el pulso en la orilla del rito, 

donde el eco de tu voz se hace cauce

para recoger la sed de la estrella; 

no hay muelle que sostenga este naufragio 

si no es el temblor de tu piel.


Geografía de un incendio 

que se nombra en voz baja;

donde el eco de tu voz

devora al silencio.


Un abismo de huerto sembrado

donde el tiempo se rinde a la carne, 

mientras la noche, mendiga de tus ojos, 

bebe del manantial de los puros escalofríos.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: LA MADURA ADOLESCENCIA DE LAS BRASAS



Esta habitación se enciende 

con la luz transparente de tus cabellos,

cuando tu nombre araña a la penumbra

basta que mi garganta roce los bordes de sus letras

para que la estancia estalle en brasas.


Se agrieta el hormigón del alma

ante el vértigo del hueco que ocupas,

flor de cumbre herida:

tú enmudeces el deseo de mis manos.


Se rinden los rayos del sol, avergonzados, 

al tocar tu silueta,

antes que el silencio te siembre

con su hambre de espiga.


Te pertenece este fuego, 

lo anidas en este amanecer

con majestuosos nervios de luz 

que apagan la nostalgia de las sombras 

que orbitan sobre un mar, 

que me dicta tu nombre al oído.


Te siento en la voz de cristal 

de estas ventanas, 

en el rastro del temblor de tu mirada

cuando custodio tu espalda 

ante el escalofrío de tu desnudez,

y te hundes en la madura adolescencia

de este grito sin palabras,

de este verano con cielo.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: MIRADAS ENCUBIERTAS


 

Un cielo de promesas olvidadas

ancla en tus ojos el lastre de los años;

memorias que te habitan los sueños  -¡oh, amor!-

entre la locura fragmentada

de tu corazón.


Un beso abraza el caos

mientras el pulso de la sombra 

agoniza en tus párpados.

Desciende, sin prisa urgente,

un viaje hacia el suelo humedecido,

como si quisiera entender las historias

escritas en la sombra de tu piel.


Soy el naufragio de una ola de ceniza:

la forma perfecta de lo que fue espuma.

Y ahora, cuando el tiempo en espera

es el crujido del aire al encenderse la luz

se anuda el aliento de tus ojos; 

se incendia la mirada,

respirando los temblores de aquella noche,

hermosa, 

de miradas encubiertas.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: UN AMOR ATRAPADO EN TINTA Y PAPEL


 

En el centro de mi pecho, 

aún con rescoldos,

un beso se desborda buscando tus labios; 

es el lenguaje de una historia 

esclava de sus pecados

de aquello que rememora 

el suplicio de  lo antiguo.


Escucho gritar los ecos de la tarde

que me rescatan de la hipocresía;

de esos amores de tinta y papel

que se quedan atrapados en un cuaderno.

¡Qué peso de amargura guardada

llevan en el pecho!


Nos mentimos buscando en la escritura 

el consuelo de un viento de impulso certero; 

marionetas de una angustia que no cede, 

somos una barca sin retorno.


Soñamos falsas entelequias que los dedos dibujan 

y que al final solo nos dejan vacíos, 

en un inmenso y mudo desconcierto.


@José Valverde Yuste



TÍTULO: LA ALCOBA VACÍA DE OJOS

 


Un sueño ardiente, no consumado,

mi ilusión es la celda de un abismo:

templo inundado de placeres 

que no provocan espasmos.


La inodora fragancia

de un campo de cerezos en flor

cruza mi vasto cielo

a ritmos de un salto de piel.


Diosa de frágil cristal, 

despojada de tacto en tu relieve

eres acuarela del crepúsculo,

un arca de sables bajo lengua indescifrable.


Cuerpo de temblores sobre nubarrones

donde habita el alma de luz apagada,

no encontró estrella,

en los ojos de la noche.


Amor con celda en la aurora,

centro de flor sin sazón,

te vas por la cascada de la ignorancia

y nuestro pasión muere 

en esta alcoba vacía de ojos.


©José Valverde Yuste

TÍTULO: EL AMOR

 


De un sitio innombrable, 

casi a ras de suelo,

el amor brota como una violenta luz,

un crujido en la hebra del rocío.


Sobre el frescor

de un bosque naciente,

entre prados sembrados de cielo,

el agua viva transita sobre el verbo

limpiando el residuo, ahuyentando 

el abandono.


La raíz profunda de la rama quieta

busca la luz de la flor;

el deseo, encadenado al mordisco;

la cascada, devorando al mundo.


El alivio de la piel 

aullando a las horas suicidas:

la sed condenada a morir

en la pureza de los segundos.


@José Valverde Yuste




TÍTULO: UNA TARDE DE ABRIL


 

Fue una tarde de un abril envejecido,

el sol, seguía el sendero 

de mi alma vestida de recuerdos.


El viejo árbol continuaba amando

aquella raíz que me vio crecer

y el lienzo que dibujaba el sol

se hacía mil trozos por el prado.


El tiempo se curvaba en los adentros

de aquel rincón donde la memoria

se gastaba en las cadenas de tus brazos

y las flores eran ríos de lágrimas

cuando llegaba el desamparo 

del hasta luego.


Este amor de mirada inquieta,

del beso que quitaba el sueño

al aliento de la mirada

se convertía en puerta de cielo.


Ese disfraz que cubría tu grieta,

esa orilla de espuma desbordada

era el alivio de mis manos,

llenas de perfume, se llenaban 

con la caricia final del canto.


@José Valverde Yuste



TÍTULO: CUANDO TUS OJOS ME NOMBRAN


 

Cuando me nombras

siento en el desgarro de tu voz

la llamada de tus arterias.


Me voy de viaje a tus ojos

que me desnudan en su profundo azul

como una marea busca la rosa de la espuma

me hundo en tu universo.


Siento la desnudez de tu alma

en el rincón donde nace la sangre,

ese sangre me atrapa con sus felinos dedos

me lleva de paseo, mi ser se deshace

en la profundidad que me nombra.


Mi corazón ya no habita en mi pecho,

soy llama donde florece la vida,

el espejo cóncavo donde el seísmo de la noche

bebe en la boca de lo quebrado de tus gestos.


Se rompe las sombras sutiles de la mañana

como un sol que acaricia el río

que abraza la orilla desnuda, 

lo frágil de la delicadeza de un pájaro 

que pica los gajos sobre tus manos.


@José Valverde Yuste