Al rozar la piel dormida
de tu contorno de verano
fueron fluyendo tus ráfagas virginales,
el pergamino de mi espalda tembló
desde la frontera de las noches
hasta donde se escapa el agua.
Con la complicidad de las miradas
bebimos el néctar, inagotable y pleno,
el rito de un sueño real
doblándose ante el silencio de la cumbre
y la planicie de luna desnuda
La entrega fue
una tormenta de paraíso
y el caudal, un santuario
que detuvo al tiempo.
Recuerdo como el sol se filtró
tras ese árbol,
nos inclinamos sobre una ola
cuya alma era una fuente
y allí esperamos el regreso de la marea,
sobre el agudo filo de la luz naciente.
©José Valverde Yuste
Muy bonito!!
ResponderEliminarGracias por comentar. Un abrazo con la pluma del alma
EliminarMe gusta!!
ResponderEliminarMuchas gracias. Un abrazo con la pluma del alma
EliminarVals para bailar con tus letras, entre tu espalda y una ilusión, sobre y entre el mar y esa emoción permanente. Feliz sábado José
ResponderEliminarMuchas gracias. Un abrazo con la pluma del alma
EliminarFantástico poema,José Valverde yuste.
ResponderEliminarMuchas gracias. Un abrazo con la pluma del alma
EliminarEn espera de la marea bajo tenue luz el alma suspira y juega con tu piel. Bello poema José
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario. Un abrazo con la pluma del alma
ResponderEliminarMuchas gracias. Un abrazo con la pluma del alma
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