inundada de silencios?.
Esos atardeceres que pasando
desapercibidos son el elixir de los lirios
persiguiendo lo congelado de las gaviotas.
Palabras delgadas llenas de ausencia
Rocas en un pedestal de cartas
de un adiós con pupilas de rostro apagado
ESTE SILENCI0
Este silencio es un vacíoPALABRAS SUICIDAS
Hoy encuentro palabras suicidas
TE DESNUDO AMOR
MELANCÓLICOS 54 : RUINAS DE UN AMOR
En las ruinas de un amor pasajero,
bailan frágiles cartas
dibujando sueños en cantos rodados.
Las piedras gritan lamentos,
incisiones de amores se desgajan:
un latido, un adiós,
el tiempo de esas ruinas duele
y el olvido de mi piel estremece a las sombras.
Suspiros de risas que el viento acaricia,
recuerdos flotando en el corazón del atardecer,
un rayo aferrado a la chispa del amor
un te quiero distante transforma la noche
en un hilo de acero.
Mi corazón navega en los lamentos de las venas
cuando el dolor lo abraza,
y las memorias son duelos que, aunque duelen,
no traspasan mis lágrimas.
Destraba los enredos de estos escombros,
comparte la luz con mis ojos desnudos,
rompe las cadenas del invierno,
elévate por encima de la sed muda de las pasiones
donde las palabras mueren ante el espejo sin ojos.
MELANCÓLICOS 66 : SOMETIDO A TU INFLUJO
Sometido a tu influjo
anulado mi sentimiento,
palabras muertas abrazan
los besos huyendo cuan gritos ahogados
del trino de un pájaro inexistente.
Hay palabras que reconozco
sin bordes, ni sonido
acariciando la luz de almohada apagada,
temblorosa, ante la visión de los ángeles
surgidos de la oquedad oscura del castigo.
Deambulando cuan náufrago
asido a su tabla de salvación
mis delirios son fatiga que mi frente oprime
luz crepuscular de lágrimas esparcidas.
El viento de nuestra pena
llora la agonía
por las laderas del mundo;
ya no da sombra el bosque
ni el sol brilla en tu cabello.
Aquellas horas mórbidas de embriaguez
son recuerdos: Alimentados de ceniza,
rugidos de mi garganta,
delirios complaciendo el ruego del ciprés.
Daga cruel arrastrando el prado yermo
la montaña ya no es gris,
volviéndose eternamente blanca;
el sudor se convirtió en sangre
y la felicidad en sollozos.
El monstruo de la angustia
blande mis turbios ojos
desnudando mi cuerpo,
como una mirada en llama recurrente.
Ojos abiertos, como luceros, en la madrugada
y la necesidad de volver a despertar
sobre tu vientre y tus perfumados cabellos.
Espero el optimismo venza a la tristeza
y mi alcoba vuelva a recuperar el olor
de las frescas selvas.
MELANCÓLICOS 65 : EL CORAZÓN DESTROZADO (2)
Tengo el corazón destrozado,
la mente confundida
como rayo de sombra te marchaste
sin poder comprender ese halo de viento,
instante fugaz donde todo acaba.
Me diste el dolor de las lágrimas
la pesadez de los días largos,
las noches de hierro, frías, interminables;
eran losas pesadas, capullos sin rosas
en noches de escarcha.
Intentaba recordar las huellas felices,
la armonía de los corazones humanos,
tenue fragilidad perdida, entre gritos de lobo,
en la noche de las ánimas.
Cruel aceptación de la despedida,
de la pérdida de las noches de pasiones
entre gritos y gemidos nos bebíamos el tiempo,
pero todo se desvanecía
ante la cruel realidad de tu partida.
Así el tiempo pasa
la ausencia de tu maldad desinfecta las heridas,
las aspas de mi luz esparcen los analgésicos
que todo lo cura.
Ya no necesito tu amor para ser feliz,
pues conmigo me basto
y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor
seguir caminos distintos.
MELANCÓLICOS 64 : AMADA DAME LA PAZ
Amada, dame la paz,
en medio de esta tormenta que agita mi ser,
buscando una calma de vientos apagados
en las avenidas de las gardenias y tulipanes
llevándome por valles de tranquilidad sembrados de algodón.
Aunque quizás sea tarde, en llegar la paz a mi ser,
sé que al final, la encontraré,
para apagar este fuego
que hierve las enramadas de los pájaros.
esta hoguera que me quema las entrañas,
estando hueco.
Mis pensamientos se desvanecen,
como el humo entre mis manos,
necesito de tu amor y tu luz,
para encontrar la serenidad en este mundo
de esquelas de amor, de falsedad ensombrecido
Que tus brazos sean refugio,
de mis miedos y temores,
que tu amor sea mi guía,
un encantamiento en el cauce de la corriente luminosa.
Amada, dame tranquilidad,
para calmar este fuego que arde en mí,
y encontrar la paz que tanto ansío,
en tus brazos, en tus ojos, en ti.
En el alimento de la pasión, en el coctel del fuego
en los sueños legendarios y en el espejismo de la niebla.
Dame la tranquilidad del silencio.
MELANCÓLICOS 63 : PENUMBRA DE MI ALMA
Alma mía, lágrimas tristes brotan
como un río de dolor que no tiene fin
como gotas de lluvia pulverizadas sobre el cristal
elevándose en vuelo, entregadas al viento.
Son testigos silenciosas en la intemperie del dolor
que en lo más profundo de mi ser anida,
ríos de melancolía incesante
ebria catarata inundando mi corazón.
Cada lágrima es un grito en la maleza
hay profundos lamentos en una tarde de tormenta
un dolor que se viste de silencio
tejiendo un tapiz de día triste.
Pero sé que llegará un día
en que el sol esculpa la piedra de mi alma
sanando estas heridas
y las lágrimas se secarán en la senda
de la fuente de la vida
En este mar de sombras de galerías eclipsadas
navego en el silencio del tiempo
buscando redención.
Anhelando encontrar nuevos ríos,
donde renazca el pergamino del eco que duerme en mí
y llueva maná del cielo.
MELANCÓLICOS 62 (2): ERES MI LUZ
Eres mi luz: El centro del mundo
donde quiero que brote la bondad
que calma mi ardiente locura.
El silencio cómplice de amores clandestinos,
secretos que atormentan al alma
y da vida a la tormenta mientras se cuartea
en un cielo de cristal.
Necesito un beso tuyo, húmedo, ardiente
que se deslice entre la luz de tus cabellos,
como el roce de una rosa recién cortada,
o una caricia que arde al ser sol.
Quiero que en secreto me abraces
entre susurros y suspiros,
en un éxtasis de placer y flechas alzadas
donde mi corazón se fortalezca
como inviernos gruesos, bajo la luz de la luna
que espera impaciente el fervor de tu mirada.
¡Sostenme fuerte amor!, dame flores;
embriágame con tus humedades pervertidas,
sella mi boca de rocío y escarcha
y coróname, con el jazmín de esa sed
que sacia todo lo enciende.
Desnúdame, amor, enciende mis sombras
regálame el clavel de ese mirar
que alza mi sangre, mientras respira la noche.
@José Valverde Yuste