Voy a sentir con las palmas de mis manos
el amanecer de tus glúteos,
Adentrando en mí como resbala la mirada de tu piel
entre mis dedos.
Navegar entre las lunas de los tirabuzones
de tus cabellos, perdiéndome en la profundidad
de este territorio al que quiero poner nombre
con mis pupilas.
Abrir con paso lento
el desfiladero donde madura la inocencia
de tu silueta,
explorar cada rincón
donde medita lo quebrado de tus sueños,
rendirme a la investigación del aroma húmedo de tu vida
y los amaneceres que vienen acompañados
de flores hambrientas.
Deslizarme, con ternura, por el valle de tu mar ,
despacio, recostado sobre estos territorios suicidas
donde los domingos imploran a la memoria de la gratitud,
como si fuera un poeta
escribiendo en tu cuerpo versos de amor
que se funden en el vaivén de la marea.
Y así, en medio de la noche, rezando al silencio,
me pierdo en un mar de sensaciones intensas,
vago por el latir de tu corazón domado, por tu sombra,
buscando la entrega justa,
la ligereza de los cuerpos amarrados
a la exuberancia de la carne
en su flor escondida.
@José Valverde Yuste