Se desborda el pulso en la orilla del rito,
donde el eco de tu voz se hace cauce
para recoger la sed de la estrella;
no hay muelle que sostenga este naufragio
si no es el temblor de tu piel.
Geografía de un incendio
que se nombra en voz baja;
donde el eco de tu voz
devora al silencio.
Un abismo de huerto sembrado
donde el tiempo se rinde a la carne,
mientras la noche, mendiga de tus ojos,
bebe del manantial de los puros escalofríos.
@José Valverde Yuste