Roce tierno de brillo singular,
caricia nacida en la perla de tus labios
sobre venas de luz
en filtros de mañana inquieta
saludan a la serenidad de los pétalos
sobre las ondas del lago.
Bóveda velada de risa débil
las ansias de amor miran
hacia el interior de tu flor esmaltada
donde el gemido mudo
empieza a despertarse.
La sed me llama
en el templo de la oración silenciosa,
se rompe el mutismo de este cristal
donde nace a borbotones el aliento.
Eres aliento para mi verso...y te converso porque eres el viento, José poeta genial.
ResponderEliminarGracias por tu comentario
ResponderEliminar