Hundido
en la conciencia de la rosa
limitando con sus pétalos
sin dejar señales en la isla
lloro ante sus lánguidos senderos.
Flor fingiendo a la luz del manantial
llena de frescura,
despertando la virginidad del tiempo,
fuente envuelta donde vive lo puro.
Brizna de garganta silenciosa,
túnel de quieta agua,
derrumbada sobre algas en trance,
sobre la piel transparente del naufragio,
ciñéndose a la locura de la paloma blanca.
Hoy me he atragantado
con la carne donde florece
lo satisfecho.
Qué extraño tu trago amargo, eso es solo mio, y la Marsellesa, no es malagueña. Pero bueno... un abrazo estimado amigo
ResponderEliminarNunca hay manantial con pocas aguas ni flor fingida porque el alma se desnuda virgen o no, pero sueña hasta en briznas.
ResponderEliminarEs un bonito poema. Gracias por compartirlo. Un saludo poeta.
ResponderEliminarGracias por tu comentario. Un abrazo con la pluma del alma
ResponderEliminares un amor muy fuerte ke me encanta poder tenerla pero yo creo ke éso ahora no existe te felicito por tu capacidad para poder expresar tanto amor
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario. Un abrazo con la pluma del alma
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