Yo te amo con las cuerdas de la locura
cuando los hilos de los cometas
balancean a la luna en los orígenes de la fisura,
allí las olas se arropan a los arcos
de tus cabellos.
Hoy te siento en un amanecer curvo,
con su paciencia intacta,
quedo atrapado entre gaviotas
y el milagro de tus muslos,
en el respirar a gusto salobre de tu sexo.
Ya están los bordes de tu habitación
con el vértigo
de esa mancha de bordes obstinados
y carne densa
que espera ser mordida
bajo los ramajes de la noche.
Astros en su plenitud
rodeados de fuentes,
costuras más cercanas que nunca,
la fina lluvia, de cabellos blanquecinos,
cayendo sobre una alfombra de nubes empinadas
en el margen extremo donde se acrecienta
la iluminación del camino
¿Insatisfecha te vas?
pregunta esta noche de horas cansadas,
en ese momento los besos
te cubren de ausencia
y pronuncias mi nombre
entre arroyos de luceros