Vienes abriendo el cuerpo
al habla silenciosa
a aquella mirada con alma de navegante
donde las sombras ya no asustan.
Siento el pulso de la noche,
el río que desnuda la mirada de mis ojos
ese que pasea a mi lado sin prisa
sobre las burbujas estériles
huyendo de los sentimientos de piedra
antes que la libertad golpee la alcoba.
Déjame besar tus pasos
los lamentos que incendian la calle,
las dudas que laten en las llamas,
lo sereno cuando olvido la noche
desnuda de ti
Ay amor, ilusión transparente,
mundo de rayos jóvenes,
verbo vestido de azul,
Instante de sonido abierto a lo que desteje .
Hoy tú rostro se viste de viento
y te miro, consagrado a la sombra
que nunca muere.