por la belleza de la luz vencida
ante la simiente de las voces que adelgazan
mirando la puerta abierta de la cicatriz,
en el filo del ramaje,
como salvajes potros amotinados,
que amainan los dedos
cuando hacen versos con el rocío
de la ola sedienta.
por la belleza de la luz vencida
ante la simiente de las voces que adelgazan
mirando la puerta abierta de la cicatriz,
en el filo del ramaje,
como salvajes potros amotinados,
que amainan los dedos
cuando hacen versos con el rocío
de la ola sedienta.
Es cierto que te place ahogar
esa luz que se oculta
donde el Edén medita con la razón
a través de un abrazo perdido
que se extiende en el abismo de lo mágico.
Entonces tu alma sangra el verso inconcluso
que se entrega al latido de la herida
tocada de cielo.
Oye los mares profundos
con sus intensos brazos teñidos por el faro
que pinta de azul mis sentimientos
con sus pies cansados.
Es el preciso instante en que abro mis alas
hacia un paraíso eterno, sin retrasos,
hundiéndome en lo vertiginoso,
sobre lo interminable y allí converso
con la palabra
que derriba la sangre ya consumida.
No importa si tus manos,
como ríos surgidos de amoroso manantial
trazan caminos en mi piel de frágil niebla
cuando la lluvia cae sobre tu sol lanzando dardos
con estrellas desde mi cielo.
No importa que tus raíces me aten,
con hilos de vida, soñando en este momento limpio
aquello que derramas sobre mares de pasión
donde mis venas te reconocen
al cautivo son de las humedades internas.
No importaba que deambules
entre venas escondidas
apagando la fragancia de magnolia
de este calor que enciende la sombra.
No importa que las hojas caigan,
con aroma a ti todavía, en este insondable mar
con noches tropicales y quietas
cuando navego sobre tus alturas
en vuelo libre y con ojos en gravedad
sobre las pestañas.
No importa que en el destello de la tormenta
tus olas en constante movimiento,
calma y tempestad,
se impregnan del rocío de bruma.
En estos momentos de algidez
vistiendo de amor tus profundos espacios de locura
donde bebe la luna vestida de sueños
No importa si el alud baja
como voz con peso en historias de sueños macerados
en el ballet de nuestros brazos
cuando se desvanecen las dudas.
No importa ese olor a musgo en un clímax
que abre la puerta a la mañana
con versos donde el pájaro vuela
y la serpiente se aletarga.
@José Valverde Yuste
Porque cabalgo sobre tu abismo
de línea estrecha, cargado de huellas
cuyas arterias son luz deambulando
por el pudor del inocente prado
que sazona la anemia de tus corredores
Porque ya ha cicatrizado la herida de la raíz
que llora detenida en el silencio
a la soledad del suspiro
buscando tus pabellones a reventar de playas
y tus guaridas llenas de latidos entre cumbres y flores.
Ya no expira lo que se consume al inicio
porque cae suavemente sembrando
sobre flores que no mendigan.
cuando nos entregamos a la verdad
que tú ocupas.
Ahora escucho la hierba consagrada al suelo
donde brota la felicidad que mira pasar
el ardor celestial que mece lo blanco de las fosas
cuando se carga la sangre de lujuria
Qué límite más allá del día
me consume entre lenguas osadas,
mientras dialoga la vida
con el canto breve de tu desnudo
temblando ante llamas que me llaman a gritos.
Qué brotes turbulentos despojados de garganta
oprimen mi jadeo
cuando cae la tarde sobre el tejado
y la flor respira de mi sueño.
©José Valverde Yuste
Espero se eleve la luz
en el latido que corre por las venas
como un río que despierta
lo callado, a la altura de la mitad
de la avenida.
Estos caminos de alma y carne
que se han encontrado
donde el gozo respira en el fulgor
de un abrazo vagabundo,
en lo tierno de la vibración.
Son el desvelo de la sombra del jardín
que resignado contempla el olimpo de sus hojas
dejando la huella,
despertando el misterio de los primeros deseos
en su vuelo a ninguna parte, sin roturas en lo vivo,
cuando callada esperas la frescura
adherida a la virtud de la penumbra.
Sólo en el éxtasis del brote,
en el desnudo corazón que borra la pena
y retorna a las lumbres
la vida canta, bulle en el latir del diluvio.
Las grietas recogen las palabras
y en los ojos se inicia el vuelo de los ojos
hasta devorar al cielo con tu nombre.
@José Valverde Yuste
Cierro en los ojos en estas orillas
de voces inquietas,
allí descansa la incógnita del placer
separada por la distancia de las manos,
surcadas por palabras ávidas, de vuelo alto.
Renazco en el aroma de la luz que derramas,
en el giro impaciente de las venas
entre la íntima transparencia de la metáfora
impregnada de tu piel de paraíso
y lo sensible que grita a la vida
En el silencio,
cuando la noche despliega su velo desgastado,
tus plumas empapan mi corazón
de lo civilizado que habita en tu presencia.
Los espejos se visten con golpes de corazón,
la inercia me arrastra hacia ese abrazo mudo
dónde siento la calidez del desorden de tu mirada.
La rauda raíz de invierno intenta abrirse paso,
lame las yemas que te ofrezco
se me rompen los dedos de las ansias
vibra la luz con sus diademas.
En mi pecho se abre una verdad
mientras fructifica lo limpio,
aquello que aprieta las primaveras
en su fase de vorágine desgastada.
ya sudan las esquinas del paraíso
ante la pleitesía de la llama viscosa
que brota por el firmamento de tus ojos,
a dos segundos de devorarte
la noche penetra en tus paredes.
@José Valverde Yuste
Yo vivo en el germen de tu mirada
en la gracia sencilla de la flor
que moldea lo desnudo
donde sacio el fruto de la promesa
más arriba del suelo encendido.
yo calcino la oscuridad de tus semillas,
los afilados ángulos de tu corazón
y empapo de lluvia
este refugio arropado por alhelíes.
Calcino el temple de tu mundo
con la apacible firmeza del corazón
que hiberna al acompasado baile de tus olas
entre miles de insignificantes luciérnagas
que viven soñando con el rocío
en esta tarde gris.
@José Valverde Yuste
Hay un revuelo de estrellas esta noche
sobre violetas y jazmines
busco donde brotan los caminos
que conducen a la puerta
donde el silencio vive esperanzado.
En el inicio, elogiando los lazos
de las caricias
y el disfraz nutrido de carne,
todo son alfombras aromatizadas por tu aliento
corazones que hablan sin palabras
en la tierra de lo visible,
donde la luz del día tiembla
en la orilla del cielo.
Nace la luz en los ojos de tus pétalos
en el cinturón que abre tus párpados
ante el silencio de las manos
en lo imborrable entre surcos y orillas
donde bebe lo vivo.
Me estremece esta vista
de respuestas fecundas,
este adivinar los tropiezos
que clavados en la piel, al alzarlos,
florecen los pétalos de la miel perpetua.
El calor de las palabras son vida y tú la llama
de esa semilla cubierta de calle
y de epígrafes llenos de versos.
@José Valverde Yuste
Cierro los ojos
entre promesas de voces
que no se oyen
separadas en la distancia
por leguas de palabras.
Inmóvil frontera enamorada
de las nubes descalzas
sobre los paisajes
donde se confiesa la oscuridad.
Belleza de impoluto color,
agonía llenando las esferas de canto,
mar apresurada en iglesias
con escalofríos.
En esta transcripción duermen las violetas
entre las rosas
empapadas de ternura
cuando tengo mis labios
cautivos en tus alas
en este paraíso de éxtasis corto.
@José Valverde Yuste