Espero se eleve la luz
en el latido que corre por las venas
como un río que despierta
lo callado, a la altura de la mitad
de la avenida.
Estos caminos de alma y carne
que se han encontrado
donde el gozo respira en el fulgor
de un abrazo vagabundo,
en lo tierno de la vibración.
Son el desvelo de la sombra del jardín
que resignado contempla el olimpo de sus hojas
dejando la huella,
despertando el misterio de los primeros deseos
en su vuelo a ninguna parte, sin roturas en lo vivo,
cuando callada esperas la frescura
adherida a la virtud de la penumbra.
Sólo en el éxtasis del brote,
en el desnudo corazón que borra la pena
y retorna a las lumbres
la vida canta, bulle en el latir del diluvio.
Las grietas recogen las palabras
y en los ojos se inicia el vuelo de los ojos
hasta devorar al cielo con tu nombre.
@José Valverde Yuste