Cierro en los ojos en estas orillas
de voces inquietas,
allí descansa la incógnita del placer
separada por la distancia de las manos,
surcadas por palabras ávidas, de vuelo alto.
Renazco en el aroma de la luz que derramas,
en el giro impaciente de las venas
entre la íntima transparencia de la metáfora
impregnada de tu piel de paraíso
y lo sensible que grita a la vida
En el silencio,
cuando la noche despliega su velo desgastado,
tus plumas empapan mi corazón
de lo civilizado que habita en tu presencia.
Los espejos se visten con golpes de corazón,
la inercia me arrastra hacia ese abrazo mudo
dónde siento la calidez del desorden de tu mirada.
La rauda raíz de invierno intenta abrirse paso,
lame las yemas que te ofrezco
se me rompen los dedos de las ansias
vibra la luz con sus diademas.
En mi pecho se abre una verdad
mientras fructifica lo limpio,
aquello que aprieta las primaveras
en su fase de vorágine desgastada.
ya sudan las esquinas del paraíso
ante la pleitesía de la llama viscosa
que brota por el firmamento de tus ojos,
a dos segundos de devorarte
la noche penetra en tus paredes.
@José Valverde Yuste